Escapada para dos. ¡A Huesca!

Trabajando en hostelería no sabéis lo difícil que se hace para coincidir con alguien y tener un día libre, así que cuando lo tengo y lo sé con tiempo, no me lo pienso y preparo algo. La última fue en diciembre de 2017, el día 8 lo tenía libre así que el 7 en cuanto salí de trabajar me fui corriendo a casa a preparar el bolso, ¡qué Huesca nos esperaba!

Para aprovechar más esa escapadita y ese día de fiesta, decidimos pasar noche allí. Así que un día antes abrimos Google y a buscar hoteles por la zona de Murillo de Gállego, y ahí encontramos El corral de Concilio. No está en Huesca exactamente, sita en Zaragoza, pero en la frontera de las dos provincias. Queríamos cenar allí y para ello, teníamos que decidir los platos antes de las 19 horas, ya que es un hotel pequeñito, pero con encanto y la cocina es para los huéspedes, y hacen la comida exacta (algo que me parece genial porque así no sobra nada) así que si saben el menú de cada habitación pueden prepararse para tener las cenas preparadas a la hora que hayamos quedado. La cena fue increíble. Carlota es la cocinera y tiene una buenísima mano. Pero antes de la cena, una cervecita en el patio, que además el tiempo acompañaba, ya que no hacía mucho frío. Aunque a la mañana siguiente fue cuando más disfrutamos del hotel, con EL DESAYUNO (sí, en mayúsculas; me vuelven loca los desayunos). Jamón, queso, membrillo casero ♥️, mermeladas caseras (la de cereza estaba…impresionante), bizcocho casero, yogur casero (sí, todo casero y BUENÍSIMO), café, zumo y… bueno, creo que ya, o si no explotaba.

Como veis, no tengo más que palabras buenas sobre este maravilloso hotel que tienen Jorge y Carlota.

Dejamos el hotel, con pena, pero sabiendo que volveremos, y pusimos rumbo a la primera parada del día: los Mallos de Riglos. El día acompañaba, solecito, casi hasta calor. ¿Qué mas pedir? ¡Una cerveza! Pero esperad, que eso venía más tarde.

A 20 minutos en coche del hotel están los mallos. Ir por la carreta y verlos impresiona, esa vista es de las mejores.

 

Mallos de Riglos

Una vez llegamos a Riglos, disfrutamos viendo los mallos y dando una vueltecita por todo el pueblo. Estos pueblos a mí me vuelven loca, tan pequeñitos, tan de aquí, tan de “¿y tú de quién eres?”. Y efectivamente, después de conocer el pueblecito e incluso deRiglos columpiarnos en un parquecito, fuimos a por esa cerveza a los pies de los mallos, al sol. Más a gusto que en brazos. De domingueo, de lo que no puedo por el trabajo. Esa cerveza la disfruté más que ninguna otra. Y, de repente, una duda invadió nuestras cabezas (y nuestros estómagos), ¿dónde comer? En el hotel, Jorge nos había dado algunas opciones y nos decantamos por Casa Rufino, un restaurante en Bolea, un pueblecito que queda camino a la segunda parada, y por desgracia la última, que en diciembre anochece muy pronto. Reservamos una mesita mientras llegábamos y menos mal. ¡Estaba lleno! Relación calidad-precio insuperable. Yo lo recomiendo y volvería. El menú se compone de un aperitivo (el que tengan en el día, el nuestro fue crema de calabaza), primero, segundo, postre, pan y bebida y no superaba los 25€ (diría que no superaba los 20€, pero como no estoy segura, mejor digo 25 y si vais y es menos, esa alegría que os lleváis).

Y corriendo al Castillo de Loarre. ¡Qué maravilla! ¡Qué lugar! ¡Cuánta historia! ¡Cuánta magia! Le tenía tantas ganas a este castillo que no podía ser más feliz en ese instante. La entrada cuesta 4,50€, 6€ si es con visita guiada. Nuestra intención era la visita guiada, pero llegamos tarde a la última que hacían así que…entramos por libre. Pero da igual, sigue siendo maravilloso. Es un castillo románico del siglo XI que está muy bien conservado. Como curiosidad, este castillo fue protagonista en la película “El reino de los cielos” que yo no la he visto, pero la veré. Éste está en mi Top 3 de castillos (que no he visto muchos, pero oye) y en cuanto a la estructura y construcción, mi favorito.

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Bueno, y con esta visita se acabó la escapada para dos. Una escapada perfecta para un día, o dos si te apetece pasar noche en Concilio (yo, sin dudar, te recomiendo la segunda opción). Ideal para ir en pareja o en familia. O con los amigos, ¡por supuesto!

¡Nos vemos en el siguiente destino!

*En este post hablo tan bien de este hotel, no porque me hayan sobornado ni nada jejejeje, sino porque cuando estás en un lugar tan a gusto, te apetece recomendárselo a todo el mundo. Ya os digo, que si tengo la oportunidad, volveré.

2 comentarios en “Escapada para dos. ¡A Huesca!”

  1. ¡Hola Leyre! Que bonita ruta habéis hecho:) ese es el espíritu viajero, escaparte siempre que puedas. El hotelito tiene una pinta estupenda, se nota que os gustó de verdad. Realmente cuando vamos a esa zona vamos y volvemos en el día, pero si algún día necesitamos un sitio para pasar la noche lo tendremos en cuenta. ¡Un abrazo viajero!

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    1. La verdad que está cerquita para hacer una escapada de día, pero como no puedo hacer muchas escapadas quisimos exprimir el día al máximo pasando noche allí, y menudo acierto. Si algún día vais me decís que os parece el hotel 🙂 ¡Un besazo!

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